El 5 de octubre de 1582 fue un día realmente corto, duró exactamente 0 segundos. Y así paso con los sucesivos hasta el 14 de octubre, ya que el día siguiente al 4 de octubre de 1582 fue el 15 de octubre de 1582. 11 días más de golpe. Menuda alegría para los que esperaban cobrar el final de mes. Ahora que ya os he metido el gusanillo en el cuerpo os diré que en este post vamos a hablar de nuestro calendario y sus predecesores.

Vamos a tomar como inicio el calendario romano, que tiene 304 días distribuidos en 10 meses. Es por este calendario que septiembre, octubre, noviembre y diciembre se llaman así (séptimo, octavo, noveno, décimo). Este calendario evidentemente incurría en graves desfases de tiempo, que se ajustaban como podían al final de cada año. Como la situación era evidentemente mala, Julio Cesar ordenó una reforma en el calendario romano, pasando a guiarse con el calendario juliano (nombre que proviene de Julio Cesar, claro). El 45 a.c. se implantó el calendario juliano y se corrigieron todos los desfases existentes haciendo que un año durara 445 días (oh my god!), añadiendo dos meses adicionales (de 33 y 34 días), además de los dos que ya añadía el calendario gregoriano. El desmadre ese año fue tal que se le llamo el año de la confusión. Teniendo en cuenta la dificultad para comunicar a todo el imperio romano un cambio de tal magnitud en aquella época no me extraña que andaran confundidos.

Los meses añadidos con el calendario juliano fueron enero y febrero, y de esta fecha data también el origen de julio (de julio cesar) y agosto (de augustus). Un pelin egocéntricos los chavales si que eran.

Parecía que todo estaba solucionado con el calendario juliano, pero no, aun había un desfase de 11 minutos que se acumulo año tras año hasta que se hizo necesaria la implantación de un nuevo calendario mas exacto. Este calendario fue el calendario gregoriano que es con el que nos regimos en nuestros días, cuya implantación fue ordenada por el Papa Gregorio XIII (los Papas también se miraban al ombligo). El desfase se produjo por defecto, porque el calendario juliano (que incluía ya los años bisiestos) tenia como duración de un año 365.25 cuando en realidad es un pelin menor, así que la solución era saltarse unos cuantos días. Exactamente 11, pasando del 4 de octubre al 15. Probablemente estas no sean las únicas chapuzas que ha sufrido el calendario a lo largo de su existencia, asi que si alguien tiene más que las comente :)